domingo, 5 de febrero de 2012

ARTRITIS REUMATOIDE

La ARTRITIS REUMATOIDE es una enfermedad sistémica crónica que por lo general se manifiesta por una afectación sistémica de las articulaciones periféricas. Se caracteriza por presentar períodos de exacerbaciones y otros de remisiones. Comienza con una inflamación del tejido sinovial (Revestimiento de la Articulación), que en ocasiones evoluciona hasta destruir la articulación.



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EPIDEMIOLOGIA

La Artritis Reumatoide (AR) es una de las enfermedades articulares inflamatorias más frecuentes. Se le estima una prevalencia de entre 0,3 a 1% de la población general en los países industrializados, mientras que en los países en desarrollo está más cerca de 0,3%. Si se consideran grupos de edades, la prevalencia es mayor entre los ancianos (10).

La mayor incidencia (aparición de casos nuevos) se produce entre los 30 y 50 años, pero aproximadamente un tercio de los pacientes debuta con su enfermedad después de los 60 años. Cada vez es más frecuente el comienzo tardío de la AR y varios estudios recientes muestran un pico de incidencia entre los 55 y 60 años de edad.

ETIOLOGIA

La Etiología se desconoce, pero se piensa  que se trata de un trastorno  auto inmune, posiblemente con determinantes genéticos hereditarios  como:

· Relación baja de AR  en los gemelos homocigotos con respecto a los heterocigotos
· Aumento de riesgo de padecer la enfermedad en familiares  de primer grado de pacientes con AR.
1.      Tabaquismo por causa desconocida.
2.      Infecciones por factor potencialmente desencadenante como:
oInfecciones bacterianas
oInfecciones por mycoplasmas
oHepatitis B
oParvovirus B19
oRetrovirus
oVirus de Eipsteinn-Barr

FISIOPATOLOGIA

La articulación es el sitio donde se unen dos huesos. El extremo de cada hueso está cubierto por un tejido elástico y de superficie lisa llamado cartílago, el cual evita el contacto directo entre los dos huesos. Dentro de la articulación se encuentra el líquido sinovial, el cual lubrica las superficies articulares y protege el cartílago. Dicho líquido es producido por la membrana sinovial que rodea toda la articulación y que a su vez está protegida por una envoltura fibrosa llamada cápsula articular.


Por fuera de ésta se encuentran los ligamentos, los cuales son estructuras, fuertes y fibrosas, que dan estabilidad a la articulación. El movimiento se produce por la contracción de los músculos.

Los cambios patológicos aparecen primero en el tejido sinovial donde se localiza la respuesta inmunitaria. El estímulo antigénico activa los linfocitos T ayudadores, que forman complejos inmunitarios de anticuerpos con antígenos, iniciándose la fagocitosis.


SINTOMATOLOGIA


Existe un comienzo insidioso con artralgias mal localizadas, malestar, fatiga, mialgias y febrículas ocasionales; dichos síntomas pueden durar semanas o meses, hasta la aparición del cuadro clínico característico. Las articulaciones más comprometidas frecuentemente son: metacarpofalángica (MCF), interfalángica proximal (IFP), metatarsofalángica (MTF), temporomandibular (ATM), muñeca, codo, rodilla y tobillo.


Los primeros síntomas que se presentan son: dolor, edema y dificultad para movilizar la zona afectada. Generalmente comienza en las manos, nudillos y dedos, luego afecta las muñecas, los codos, hombros, pies, rodillas y algunas veces la articulación de la mandíbula.
Comúnmente cursa con fiebre, enrojecimiento y rigidez de las articulaciones inflamadas.

DIAGNOSTICO


Análisis de sangre, con hemograma completo:

1.      Disminución de la hemoglobina(en general por debajo de 10 g/100ml)
2.      Recuento leucocitario elevado.
3.      Velocidad de sedimentación elevada.
Prueba de fijación de látex (prueba de WAALER-ROSE) para el factor reumatoide (FR): la presencia de FR ayuda a confirmar el diagnostico si está presente el cuadro clínico. Determinación de otros marcadores (proteína C reactiva, anticuerpos antinucleares)

Punción articular con aspiración de líquido sinovial: baja viscosidad, leucocitos elevados.

Aspecto morfológico característico de nódulos de AR de las articulaciones y de los tejidos subcutáneos.

Radiografía de las articulaciones.

Gammagrafías, sobre todo con tecnecio; para un estudio más profundo se puede emplear la gammagrafía con galio.

Artroscopia, incluyendo biopsia sinovial.  

TRATAMIENTO

FARMACOLOGICO

· Fármacos antiinflamatorios no esteroides.
1.      El ácido acetilsalicilico en dosis altas debe seguir administrándose incluso durante los periodos de remisión. Para los periodos de reposo se puede prescribir ácido acetilsalicilico con recubrimiento entérico.
2.      Se pueden emplear ibuprofén, naproxén. indometacina, y fenibutazona.


· Fármacos específicos.
1.      Sales de oro (Tiomalato sódico).
2.      Penicilamina.
3.      Agentes antipalúdicos (La hidroxicloroquina y el fosfato de cloroquina).
4.      Fármacos inmunosupresores (Azatioprina).
5.      Agentes citotóxicos: ciclofosfamida o metotrexato, que se prueba a veces como último recurso. 
6.      Corticoesteroides. Se emplean de forma sistémica sólo en brotes agudos y no son para uso a largo plazo. Las inyecciones intraarticulares pueden aliviar el dolor y mejorar la movilidad en las articulaciones afectadas.   
FISIOTERAPIA

· El fisioterapeuta diseña un programa de ejercicios basado en la situación del paciente. El programa evitara esfuerzos en las articulaciones, haciendo énfasis en ejercicios insométricos y en la hidroterapia. 
· Calor: se prefiere el calor húmedo, Puede incluir compresas calientes húmedas, baños en bañera con agua caliente y aplicaciones de parafina caliente (generalmente antes de los ejercicios).
· Cuando el calor aumenta el dolor, se pueden intentar las aplicaciones frías. 


Reposo de las articulaciones inflamadas; reposo general 

· El reposo en cama puede estar indicado en las fases agudas, aunque deben seguirse los ejercicios. Deben prevenirse las contracturas en flexión evitando la colocación de almohadas bajo las rodillas del paciente y también la de una almohada grande bajo la cabeza. Procúrese que el paciente adopte la posición prono varias veces al día.
· Las férulas o la tracción pueden proporcionar reposo a las articulaciones inflamadas y dar lugar a una alineación adecuada.
· Los zapatos ortopédicos pueden ayudar a disminuir el dolor de la articulación metatarsofalángica, al servir de apoyo al peso.


Cirugía

· La sinovectomía puede dar lugar a alivio del dolor y evitar la destrucción tisular.
· La artrodesis (fusión de una articulación) puede ser útil para proporcionar estabilidad.
· Puede recurrirse a la situación articular protésica (Prótesis total de la cadera).

INTERVENCIONES DE ENFERMERIA

  • Préstese apoyo moral al paciente que presente dolor y cambios corporales potencialmente deformantes e incapacitantes. Adóptese una actitud positiva, trabajando con las esperanzas del paciente de llevar una vida lo más normal posible.
  • Anímese al paciente a seguir un plan para evitar esfuerzos y a descansar antes de que se canse. El dolor articular que se prolonga más de una hora después de una actividad indica que debe limitarse o eliminarse esa actividad.
  • Un terapeuta ocupacional puede dar consejos específicos en lo que respecta a las formas de proteger las articulaciones mientras se llevan a acabo actividades de la vida cotidiana, incluyendo el uso de dispositivos de autoayuda.
  • Edúquese al paciente en lo que se refiere a la medicación prescrita y sus efectos secundarios.